El Ayuntamiento (TCU-PP) aprueba el 15 de mayo de 2001 un concurso para convertir un espacio público, el parque del Este, en un campo de golf de gestión privada. La asociación vecinal y otras organizaciones políticas y sociales crean la Plataforma pro zonas verdes públicas ¡no al campo de golf”, que recoge 6.000 firmas para solicitar una consulta popular. Pese a superar la cifra del Reglamento de Participación Ciudadana, el Ayuntamiento hace caso omiso. Se presentan alegaciones pla Declaración de Impacto Ambiental y una demanda judicial.
En 2003, tras una plantación en el parque y una manifestación la Comunidad emite una Declaración de Impacto Ambiental negativa y los tribunales dan la razón al vecindario. El Ayuntamiento recurre la sentencia y recalifica el espacio como zona deportiva.
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid reafirma en 2005 la postura de las asociaciones, que celebran la victoria con una romería. El Ayuntamiento recurre ante el Supremo, que dos años después rechaza el recurso. El nuevo alcalde (PP) renuncia finalmente al proyecto.