En la remodelación de Palomeras los técnicos municipales cometen un “pequeño error”: sitúan los semáforos sobre un plano del antiguo barrio. Cuando se erige el nuevo, las calles han desaparecido y el Ayuntamiento se abstiene de regular el tráfico en la zona.
En 1982 los vecinos presentan un plan de movilidad señalando los “puntos negros” de la seguridad vial, una propuesta que la administración local, presidida por Rodríguez Sahagún, desoye.
Doce personas, entre ellas un bebé, mueren atropelladas en un plazo de apenas 18 meses. Diez de ellas fallecen en el mismo punto: el cruce de la avenida de Pablo Neruda y la calle de Los Leoneses.
Las sucesivas concentraciones, manifestaciones… promovidas por las asociaciones vecinales no surten efecto. En abril de 1990, unos 30 activistas deciden, por tanto, desmontar varios semáforos de la avenida de Buenos Aires y “plantarlos” en el cruce. Apenas unos meses después, el Ayuntamiento de Madrid decide, por fin, atender las reivindicaciones vecinales.